COMIDA DE PASCUA

COMIDA DE PASCUA

El miércoles antes del día de Pascua, Regat organizó la distribución de 500 sacos de harina de 25 kg y
50 sacos de 50kg. Antes se encargó de toda la logística: pedir precios, cerrar los contratos, transportar el
material desde Makelle, organizar la distribución, lo que le ha llevado tener que volver al centro de
distribución varias veces, dado que algunos ancianos no se habían enterado, no se entraban bien. . . y así
durante 3 días. Algunos aun lo recibirán cuando les venga bien. A la harina se añadió 3 litros de aceite y
varios tipos de jabones para cada miembro. El regalo que sacó la sonrisa más íntima para los mayores,
fue esa especia de túnica, esa prenda blanca con la que se cubren, a veces desde la cabeza. Se la ponen
encima hacen dos movimientos y bien bailen, corran, lleven algún paquete, la túnica no se mueve – la
elegancia de sus movimientos.
En todos los acontecimientos religiosos u otros, esa es la prenda cultural.
Y Regat, el jueves estaba de mañana para las 6 en el centro recogiendo, limpiando, devolviendo.
Y para el domingo preparó una comida para unos 200 comensales: niños y ancianos. Antes preparó
desde las 6 am el lugar cubierto con una de esas lonas de almacenes de campaña del Servicio de
refugiados de la ONU. Las lonas ya muy usadas, fueron tapadas por unos “manteles” de unos 20×10 mts
que daban vida al interior.
Con las cocineras programaron lo qué comprar, de lo que encargó ella. También se encargó del altavoz
con música.
La comida tenía tanto picante que apenas pude manchar el plato – las cocineras del centro que eran
las que repartían la comida y conocían mis limitaciones – me entendieron.
Uno de mis problemas a la hora de comer es que, a pesar de todas las precauciones que ponga, y las
pongo, siempre me mancho. Me imaginada sentado junto a las niñas y niños, con mi plato en las
rodillas, la fanta a mis pies, comiendo con la mano- solo se utiliza la derecha -, aunque acepten que yo
pueda necesitar 3 manos. El plato era carne, que no dejaba de tener una salsa. A ello se añadía un
cuarto de naranja, un tercio de plátano y un paquete con unas 10 galletas junto a algunos caramelos.
Todos pudieron repetir de todo.
Todo marcho bien. A veces entre tanto pie y botella de fanta, alguna volcaba, pero creo que la gravedad
se desentendió – apenas se perdieron algunas gotas.
No hubo agua para limpiarse la mano. Vi como una de ellas, de apenas 5 años, con el papel que cubría el
caramelo, pudo limpiar dedo por dedo y hasta la palma de la mano. Me admiró la atención que ponía
en cada detalle. No me fije mucho más, pero seguro que, nadie pasó la mano por el vestido.
Y habiendo música hay baile. Y cuando 3 o 4 de ellas, haciendo como una pared, bailan delante de ti, te
piden que te unas al grupo y bailes con ellas. A veces es suficiente unirse para 10 minutos. Y la invitación

puede venir de 10 grupos diferentes, de ancianas incluidos. Por muy patoso, desgarbado que uno sea
bailando, te felicitan como al mejor bailarín.
A la hora de la despedida estaba en la puerta viendo pasar a todos; puse especial atención en sus
vestidos, No vi ninguna mancha, ni tuve la sensación de que se habían vestido desde la mañana, con
todo el ajetreo, juegos incluidos. Los podían meter directamente en el armario. Había niñas, incluso de 3
años, con vestidos tan sencillos como bonito – les favorecían mucho.
La mayoría de los niños, niñas llegaron al lugar para las 11 de la mañana y volvieron a sus casas a las 5 de
la tarde. Con baile incluido en la tienda estuvieron unas 3 horas.
Ángel

Wukro 2026

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