Poemas y sentimientos · Salmo 8 · La Creación

Poemas y sentimientos · Salmo 8 · La Creación

(Entre los años 1500 y 200 AC)

 

Para quien puede estar interesado, interesada, en el misticismo de personas, para quienes, Dios era todo: ya sintieran, vivieran, desearan. . . sus poros destilaban, “olían” a Dios. Un misticismo, una sabiduría “que se va coloreando de una profana religiosidad” (Introducción a los libros sapienciales).

 

Para aquellos místicos todo acababa en la tumba, en el sheol. No existía la vida después de la muerte. El dios de ellos, Yahveh, era uno entre los muchos dioses que habitaban en los cielos, aunque sus seguidores lo consideraran el creador de todos los demás dioses. Un dios preocupado por los pobres desde lo más hondo de sus entrañas.

 

Durante un tiempo, a través de la web, se ofrecerá un poema, un salmo, sentimientos de algunos de estos místicos humanos basados en su vivencia del amor de Dios a la humanidad, a la naturaleza, y, en especial, al pobre, dejando claro el rechazo frontal, al abuso de éstos, por parte de creyentes que le ofrecen sacrificios, oraciones, limosnas, incienso. Un dios que recibe aplausos y cantos de los ríos montes, árboles, estrellas, sol; animales salvajes. . . Un dios cuyo premio a los buenos era una vida larga en la tierra, acompañada de bienes. Pero ya con Job, aun en la pobreza más absoluta, rompiendo la fe en ese premio de bienes materiales, dios sigue vivo. Inspirando a esos abusados.” Desnudo salí del vientre de mi madre, desnudo allá retornaré; El Señor dio el Señor ha quitado: sea bendito el nombre del Señor.” (Jb 1, 21-22).


Santa Teresa de Jesús fue una de sus mejores discípulas: “Que si no hubiera infierno yo te temiera y si no hubiera cielo, te amara.” Al igual que aquellos místicos entendió que: “La medida de amar es amar sin medida”.

Salmo 8

LA CREACIÓN

¡Oh Señor, Señor nuestro qué glorioso es tu nombre sobre toda la tierra

¡Yo te canto porque tu majestad se alza por encima de los cielos!

En los labios de los niños, los que aún maman, haces vibrar tu alabanza frente a tus adversarios para imponer silencio al enemigo y al rebelde.

Al ver el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas que creaste Tú

¿Qué es el hombre para que de él  te acuerdes, el ser humano para que  de él te cuides?

Apenas inferior a un dios lo hiciste, coronándole de gloria y esplendor;

Le diste el dominio de la obra de tus manos, todo lo pusiste debajo de sus pies:

Rebaños y ganados todos juntos, y aun las bestias salvajes,

Y las aves del cielo  y los peces del mar y  todo lo que surca las sendas de las aguas  del mar.

¡Oh, Señor, Señor nuestro, qué glorioso es tu nombre sobre toda la tierra!

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